dimarts, 21 de desembre de 2010

Recull de premsa; Josep Perramon

Un article publicat a La Vanguardia el 27/08/2009 força interessant:
"Hoy también corro"
A sus 68 años, Josep Perramon, que vivió la época de los pioneros del maratón, continúa entrenándose a diario

Ayer, Josep Perramon repitió su rutina: desayunó, se vistió de corto, alcanzó las pistas de atletismo del Congost (Manresa) a las diez de la mañana y se puso a correr junto a sus compañeros. "A entrenarse mientras se pueda", dice él. Y sonríe, ilusionado, a sus 68 años: no hay mejor momento en todo el día.

Josep Perramon rebobina en el tiempo y aparece en 1978, cuando contaba 37 años y afrontaba nuevos retos como deportista: redondeado un recorrido fecundo como corredor de mediofondo (1m51s en los 800 m; 3m52s en los 1.500), entonces se le había metido entre ceja y ceja la posibilidad de correr un maratón. 

"Y claro –recuerda él–: entonces, esto del maratón era algo muy extraño en España. Piense que entonces apenas participamos 142 corredores, nada que ver con los casi 10.000 de este año". Perramon habla de entrenamientos en precario, a menudo sin conocimiento, todo sustentado en la intuición: no había pulsómetros, circuitos marcados, revistas especializadas. 

Sólo, el deseo de aprender, la intención de dominar una distancia legendaria, los 42,195 km. Y para lograrlo, había que sumergirse en la disciplina: adiestrarse a base de bofetadas. "El día de mi primer maratón (año del estreno de la Marató de Barcelona, en 1978), me las vi moradas para acabar –lo hizo en 3h23m–. Así que me tuve que poner a estudiar los mecanismos de la carrera". 

Perramon se recuerda a sí mismo buceando en las bibliotecas, traduciendo aquellas revistas francesas que planteaban sesudos entrenamientos, las fórmulas para afrontar el famoso muro del kilómetro 30 o la manera de combatir la temida hipoglucemia, el momento en el que el organismo ha vaciado sus reservas de glucosa y ya no puede avanzar un paso más. 

"Luego salió el librito de Oliu. Y por ahí, leyéndolo, fuimos aprendiendo un poquito más en esto del maratón". Se refiere a Ramon Oliu, una de las almas de la Marató de Barcelona (al principio, y durante dos ediciones, se llamó Marató de Catalunya y se disputó en Palafrugell), un hombre que se había ido a Nueva York, cuna universal del footing, y que allí, preguntando y asistiendo a foros y debates, había ido componiendo los elementos clave en la preparación del maratón. 

"A través de aquel librito, supimos que estábamos haciendo muy pocos kilómetros a la semana, y que necesitábamos más tiradas largas, de treinta kilómetros muy suaves, para ir formando la base". "A partir de entonces, la cosa se fue animando", dice Perramon, que repitió en los años sucesivos y llegó a registrar unos excelentes 2h27m (1984). 

Fascinado con la experiencia, siguió hasta el 2004, cuando se convirtió en el único hombre que había corrido todas las ediciones del maratón barcelonés. Entonces, la prueba ya era un evento multitudinario, una cita básica en el calendario maratoniano internacional (cada año, se organizan cerca de 800 maratones en el mundo). 

"Ahora –apunta– a veces tengo la sensación de que hay demasiada información. Unos hablan de que necesitan muchos kilómetros para estar bien preparados. Otros apuestan por correr menos rato y más deprisa... No sé, a mí eso ya me queda lejos. Hoy, yo corro por mantenerme en forma: correr me ha reanimado en muchos aspectos. Me ha ayudado a superar la muerte de mi esposa, hace tres años, y a recuperarme de dos operaciones de cáncer de próstata. Me ha ayudado a plantarle cara a cualquier mala noticia, a afrontarla".


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